Por Progresos Logopedia.
El verano es una época de diversión y desconexión en la que los niños tienen más tiempo para el ocio y pueden aprovechar para hacer actividades que no realizan durante el resto del año.
Los juegos y las actividades al aire libre se vuelven protagonistas potenciando y ayudando al desarrollo del área psicomotriz. Pero, no debemos olvidarnos, del lenguaje y la comunicación. A continuación os dejamos unas pautas y actividades lúdicas que podéis poner en marcha durante estos meses.
- Interpretar, contar cuentos y cantar canciones. Los cuentos son el material ideal para favorecer la secuenciación y la comprensión del lenguaje a través de imágenes visuales e historias que motivan a los más pequeños. Es muy importante dejar que sean ellos mismos quienes elijan los cuentos para que aumente su motivación hacia la actividad y lo diferencien de las tareas curriculares. Con las canciones favorecemos el ritmo, la prosodia y la memoria auditiva, entre otros.
- Lectura de labios. Uno de los participantes articula una palabra sin voz y el otro mirándole debe adivinar la palabra. Con este juego favorecemos el contacto ocular durante la comunicación y la atención sostenida.
- Jugar al veo-veo y a las adivinanzas. Estos clásicos juegos son una buena herramienta para aumentar el vocabulario, la categorización semántica y las habilidades metalinguísticas.
- Juego de la oca, parchís, juegos de cartas, etc. Estos juegos aparte de ser muy lúdicos, fomentan la comprensión y el respeto de turnos durante la interacción comunicativa.
- Juego de las palabras encadenadas. Juego ideal para favorecer los prerrequisitos del lenguaje escrito tales como la conciencia fonológica y semántica además de aumentar la fluidez verbal.
- Juegos de roles (médicos, tiendas, mamas y papas, etc.) A través de estos juegos estimulamos el lenguaje en sus tres dimensiones: forma, contenido y uso.
- Juegos de imitación. Hacer muecas y gestos delante de un espejo e imitando emociones y personajes puede ser una actividad muy divertida y adecuada para trabajar la musculatura que interviene en el habla.
- Juego de categorías. Nombrar por turnos palabras de diferentes categorías semánticas (animales, transportes, colores, frutas, etc.) favorece la estructuración del vocabulario para un mejor y rápido acceso al léxico.
- A la búsqueda del tesoro. Con este divertido juego uno de los participantes esconde un objeto y a través de pistas e indicaciones tendrá que guiar al otro para que este último encuentre el tesoro. Así, favorecemos la planificación y la organización del discurso oral.
- Buscar ratitos para conversar. Aunque no debemos forzar nunca la comunicación si podemos crear un clima relajado y distendido que fomente un intercambio comunicativo donde cada participante pueda contar sus experiencias del día, como se siente y escuchar al otro.