Aveiro, Coimbra, Serra da Lousã, Conímbriga, Batalha y Lourinhã forman un itinerario perfecto para descubrir la región de Centro de Portugal en familia, ubicada entre las ciudades de Oporto y Lisboa. Canales navegables, talleres de repostería, museos interactivos, ruinas romanas, cuevas subterráneas y dinosaurios a tamaño real convierten esta ruta en una escapada tan educativa como divertida.
La región de Centro de Portugal se encuentra a menos de seis horas en coche desde Madrid o, si preferís el avión, podéis volar al aeropuerto de Oporto o al de Lisboa y alquilar un coche para recorrer la zona. Y, si después os apetece completar la visita con unos días en Lisboa en familia o en Oporto con vuestros niños, os contamos todo lo que no debéis perderte en estas ciudades. Nosotros hemos pasado en la región de Centro de Portugal 4 maravillosos días visitando lugares preciosos y haciendo planes muy divertidos en familia. ¡Os lo contamos!
La aventura comienza en Aveiro, conocida como «La Venecia portuguesa». Es una de las ciudades más pintorescas y bonitas de Portugal, famosa por sus canales que se pueden recorrer en los tradicionales barcos moliceiros, un auténtico símbolo local.

Precisamente, nuestro primer planazo en familia fue un paseo en moliceiro por los canales de Aveiro, una forma preciosa de descubrir la ciudad desde el agua, mientras los niños disfrutan observando los coloridos puentes y fachadas modernistas. Los barcos moliceiros son una de las experiencias más emblemáticas de Aveiro que, antiguamente, se utilizaban como transporte de mercancías, ya que los canales comunican con el océano.
Y si los moliceiros son un símbolo de Aveiro, los Ovos Moles son el otro. Tras nuestro paseo, participamos en un taller de elaboración estos deliciosos dulces tradicionales, los Ovos Moles. Los niños pueden conocer su historia y aprender a rellenar las tradicionales obleas con crema de huevo y azúcar antes de degustarlas. Nosotros hicimos ambos planes con la empresa Viva a Ria.

Aveiro se encuentra junto al océano y su gastronomía es principalmente a base de pescado y productos del mar, aunque encontraréis restaurantes de todo tipo donde comer muy rico. Nosotros elegimos el restaurante Cais do Pescado que, además de una deliciosa gastronomía a base de productos de mar, regala unas vistas a los canales de la ciudad que alimentan tanto o más que sus platos.

Por la tarde, continuamos el recorrido por Centro de Portugal en el Museo Marítimo de la localidad de Ílhavo, uno de los museos más interesantes del país para comprender la relación histórica de Portugal con el mar.

Uno de los grandes atractivos para las familias con niños es el singular Acuario dos Bacalhaus, donde pueden observarse diferentes especies vivas de este pez, tan típico del país vecino -dicen los portugueses que en Portugal tienen más de 365 maneras distintas de cocinar este pescado, una para cada día del año-.

No obstante, los niños también alucinan con las diferentes embarcaciones reales que se pueden ver en el interior del museo o subiendo a bordo de una réplica a tamaño real de los barcos que se utilizaban para la pesca del bacalao en el Mar del Norte a principios del siglo XX y en el que pueden entender la durísima vida que llevaban los pescadores.
Para cerrar el día, el encantador Museo do Brincar en el municipio de Vagos propone un viaje a través de la historia del juguete. Sus colecciones despiertan la nostalgia de los adultos y la curiosidad de los pequeños, convirtiéndose en una parada muy recomendable para familias. Pero el Museo do Brincar no es solo un espacio museístico, sino que también cuenta con rincones, que conviven con la exposición, destinados a que los niños jueguen. A los nuestros les encantó la zona de la pastelería y la reproducción de una antigua casita portuguesa tradicional de esta zona.

Lo ideal es compartir esta visita entre generaciones: padres con hijos y abuelos con nietos para poder contrastar historias de cuando ellos jugaban con determinados juguetes. Otra parada en el Museo que nos encantó fue la recreación de una escuela portuguesa de principios de siglo XX, con sus pupitres, sus carteras, plumieres…
Coimbra es uno de esos destinos que consiguen enamorar tanto a los padres como a los hijos, una parada imprescindible en Centro de Portugal. Su mezcla de patrimonio histórico y actividades infantiles la convierte en una parada imprescindible. Allí nos divertimos jugando con la ciencia, conocimos todo Portugal en formato «mini» y recorrimos la imponente Universidad de Coimbra, una ciudad en sí misma.
Nuestra primera parada en Coimbra fue el Exploratório Ciência Viva, un centro interactivo donde la ciencia se aprende jugando. Cuenta con exposiciones y actividades dirigidas al público familiar y promueve la divulgación científica para todas las edades. También cuenta con un hemisferio en el que se proyectan películas para todas las edades durante los fines de semana.

Además, en este lugar, hay espacios gratuitos en los que los más pequeños pueden jugar y cuentacuentos a los que pueden asistir sin pagar entrada. Cuando el tiempo acompaña, estas actividades salen al exterior, ya que el edificio se encuentra en un lugar precioso: el Parque de la Ciudad, junto a la ribera del río Mondego, donde también podéis alquilar un kayak o comer en uno de los merenderos con vistas a la ciudad. ¡En Coimbra no faltan los planazos!
Y hablando de planazos en familia, a pocos metros del Exploratorio, se encuentra el mítico Portugal dos Pequenitos, uno de los parques temáticos más queridos del país. Sus réplicas a escala de monumentos portugueses permiten a los niños sentirse gigantes mientras recorren castillos, iglesias y edificios históricos adaptados a su tamaño. Portugal dos Pequenitos se divide en tres zonas: una con pabellones, dedicada a los países en los que se habla portugués; otra que aglutina los monumentos más importantes del país y una tercera con las tradicionales casas portuguesas de diferentes zonas.

También cuentan con talleres en los que los peques podrán colorear uno de los monumentos más emblemáticos en madera y llevárselo a casa de recuerdo o montar las piezas y recrearlo como si fuera un puzzle.
Y, estando en esta ciudad, no hay que dejar de visitar uno de los conjuntos monumentales más impresionantes de Europa: la Universidad de Coimbra. El conjunto es Patrimonio Mundial de la UNESCO y una de las universidades más antiguas de nuestro continente. Para las familias supone una auténtica aventura en la que los niños pueden sentirse exploradores, científicos y viajeros del tiempo durante unas horas.

La visita comienza en el Palacio Real de la Alcazaba, antigua residencia de los reyes portugueses, que permite descubrir cómo vivía la monarquía antes de convertirse en el corazón de la universidad. Sus amplios salones y vistas sobre la ciudad ayudan a entender la importancia histórica de Coimbra.
Uno de los espacios más impresionantes es la Biblioteca Joanina, considerada una de las bibliotecas barrocas más bellas del mundo. Alberga miles de libros antiguos de los siglos XVI al XVIII y destaca por sus espectaculares estanterías de madera dorada, techos decorados y un ambiente que parece sacado de una película de fantasía. De hecho, es probable que alguno de vuestros peques, la identifique con la de La Bella y la Bestia.
La visita continúa en la Capilla de San Miguel, donde los pequeños detalles decorativos, los azulejos portugueses y su histórico órgano captan la atención de los visitantes más curiosos. Muy cerca se encuentra el Laboratorio Químico, un espacio que recuerda los inicios de la ciencia moderna en Portugal y ayuda a comprender cómo trabajaban los investigadores hace siglos.

Pero, sin duda, lo más interesante e impactante para los niños es el Gabinete de las Curiosidades, una colección que reúne objetos científicos, ejemplares naturales, instrumentos y piezas sorprendentes que muestran cómo se estudiaba el mundo antes de internet y de los grandes museos modernos. Vuestros niños alucinarán con los esqueletos gigantes colgados en el techo o con los curiosos animales que albergan las vitrinas.
Tras el recorrido monumental, el Jardín Botánico de Coimbra ofrece una agradable pausa al aire libre. Sus senderos, árboles centenarios y rincones sombreados permiten desconectar mientras los niños observan especies vegetales procedentes de distintos lugares del mundo.
Aunque pueda parecer una visita tediosa para los más pequeños, nada más lejos de ello porque el recorrido está lleno de detalles curiosos que mantienen la atención de los niños, especialmente las historias de estudiantes, reyes y antiguos científicos. Nosotros hicimos un juego: la búsqueda de la mascota de la Universidad, una zorra, que se encuentra representada en un azulejo y… ¡la encontramos!
Este día de nuestro viaje aglutinó tres experiencias que hicieron sentirse a los niños auténticos arqueólogos, biólogos y exploradores. Animales, excavaciones arqueológicas o tesoros subterráneos nos esperaban en nuestra tercera jornada por el Centro de Portugal.
El Parque Biológico Serra da Lousã es un espacio natural donde los niños pueden observar especies autóctonas de la Península Ibérica y conocer mejor la biodiversidad de la región. En este lugar realizan una importante labor de recuperación de especies que han resultado heridas en su entorno natural y también de conservación de razas ibéricas. Vuestros niños podrán ver de cerca a linces ibéricos, osos pardos o lobos, además de dar de comer a cervatillos y aves.

El entorno permite disfrutar de la tranquilidad de las montañas de la Serra da Lousã. A lo largo del Parque encontraréis zona de merenderos donde podéis llevar vuestra comida o encargar un pícnic allí. Los niños encontrarán también áreas de juego donde trepar, jugar y saltar.
Próximamente, el Parque Biológico abrirá una zona de juegos indoor, en la que, en caso de condiciones climatológicas adversas, los niños podrán jugar y patinar, mientras los padres se toman algo en la cafetería. Y no podéis dejar de visitar el centro hípico, con caballos lusos y ponis y, si os apetece, podéis dar un paseo a caballo acompañados por un monitor. ¡Un planazo genial para cerrar la visita al Parque!
Nuestra ruta continuó a pocos kilómetros del Parque Biológico, en uno de los grandes tesoros arqueológicos de Portugal: las Ruinas Romanas de Conímbriga.

Conímbriga fue una ciudad romana muy importante y, en la actualidad, no está habitada, por lo que las excavaciones han descubierto una auténtica ciudad romana prácticamente intacta, con murallas, calzadas romanas, domus, termas, templos, necrópolis e incluso, durante la visita nos comentaron que hay un coliseo bajo la tierra. ¡Alucinamos!
Lo más impactante es lo bien conservados que se encuentran muchos mosaicos de viviendas y zonas de la ciudad romana que permiten visualizar a la perfección cómo era la vida hace casi dos mil años. Está considerada una de las ciudades romanas más importantes y mejor conservadas del país. Especialmente llamativa es la Casa dos Repuxos, con sus espectaculares mosaicos y jardines históricos.

No os perdáis el Museo de Conímbriga, donde podréis ver muchos de los objetos que se han encontrado durante los trabajos de excavación, tanto de la vida cotidiana, como esculturas que adornaban templos y viviendas.
Nosotros aprovechamos para comer allí, en el restaurante del Museo, un lugar en el que se podréis degustar productos tradicionales de la zona, como el cabrito, los embutidos y quesos o los boquerones y con unas vistas impresionantes a la Serra do Sicó y a la ciudad romana.
Y de un tesoro en la superficie, pasamos a otro bajo tierra. A una hora en coche de Conímbriga se encuentran las Grutas da Moeda, cerca de São Mamede, en cuya visita os adentraréis en un mundo subterráneo de estalactitas y estalagmitas. El recorrido guiado es muy atractivo para los niños, que descubren formaciones geológicas creadas durante miles de años, aunque también podéis hacer el recorrido por libre porque, a lo largo de la gruta, hay paradas con códigos QR en varios idiomas incluido el español.

Las Grutas da Moeda fueron descubiertas en 1971 por dos cazadores y, tras las exploraciones pertinentes, fueron abiertas al público en 1974. El recorrido tiene una extensión de 350 metros de largo y 45 de profundidad y alucinaréis con las formaciones calcáreas que parecen auténticas obras de arte contemporáneo.
Aprovechando que estáis a pocos minutos en coche de Batalha, una visita obligada en esta zona es el Monasterio de Santa María da Vitória de Batalha, una de las joyas arquitectónicas de Portugal. Sus enormes dimensiones y las Capillas Inacabadas son tan impresionantes que captan la atención incluso de los viajeros más jóvenes.
Si vuestros niños son unos apasionados de los dinosaurios, a una horita de Batalha se encuentra el Dino Parque de Lourinhã, el mayor parque temático de dinosaurios de Portugal. Alberga más de 200 modelos de dinosaurios y otros animales prehistóricos a escala real distribuidos en un área de 10 hectáreas de pinares. El Parque está dividido en 4 recorridos correspondientes a los períodos más importantes de la Historia de la Tierra: el final del Paleozoico, el Triásico, el Jurásico y el Cretácico.

Los niños pueden caminar entre gigantes, aprender paleontología y participar en actividades educativas que convierten la visita en uno de los mejores planes familiares del país. Además, a lo largo de todo el recorrido hay zonas de juego perfectas para que los peques desfoguen entre gigante y gigante.
La última parada es un paraíso para los fans de LEGO. Se trata de Brickopolis, la mayor miniciudad de Portugal hecha con bloques de construcción. Más de cinco millones de piezas que componen 120 metros cuadrados de ciudad, en la que encontraréis desde la gran ola de Nazaré o la preciosa Costa Nova hasta el Puente 25 de abril de Lisboa. Además, después de la exposición, los niños podrán crear sus propias piezas en una zona de juegos y hacer competiciones de coches con ellas.

La región de Centro de Portugal cuenta con alojamientos para todos los gustos, necesidades y bolsillos. Nosotros optamos por hoteles con mucho encanto, con zona de aparcamiento y habitaciones familiares o dobles comunicadas, en los que también pudiéramos cenar después del día de ruta turística. Os contamos cuáles fueron nuestras elecciones.
El hotel Quinta das Lágrimas, en Coimbra es una de las joyas de Centro de Portugal. Se trata de un palacio del siglo XVIII, ubicado en una histórica finca rodeada de jardines históricos y es famoso por el escenario de la trágica historia de amor entre el príncipe Don Pedro de Portugal (futuro Pedro I) e Inés de Castro.

Su ambiente tranquilo, las amplias zonas verdes y los senderos entre árboles centenarios lo convierten en un lugar ideal para descansar después de una jornada recorriendo la ciudad. Las familias encontrarán espacio para pasear y desconectar mientras los niños disfrutan explorando los jardines. Cuenta con una gran piscina exterior y otra cubierta, un spa y aparcamiento privado. Además, su privilegiada ubicación permite acceder fácilmente a lugares como Portugal dos Pequenitos, el Exploratório o la Universidad de Coimbra.
El hotel ofrece una cuidada propuesta gastronómica basada en productos portugueses de temporada y de proximidad. Es una buena oportunidad para que los más pequeños descubran algunos de los sabores típicos de la región en un entorno relajado y elegante.

Para cenar probamos uno de los menús degustación en el restaurante Arcadas, en el que el chef Vítor Dias utiliza ingredientes tradicionales de esta región para crear exquisitas y cuidadas recetas, utilizando solo los ingredientes más frescos, como las verduras y hierbas cultivadas de forma ecológica en la finca del hotel.
Situado junto al Parque Biológico de la Serra da Lousã, el Hotel Parque Serra da Lousã es perfecto para quienes buscan una experiencia en plena naturaleza. Rodeado de montañas y bosques, permite prolongar la conexión con el entorno incluso después de finalizar las visitas del día.

El Hotel Parque Serra da Lousã es un paraíso para los más pequeños, además de por su entorno, por sus instalaciones ya que cuenta con salas de juego, de lectura, piscina exterior e interior y spa, además de un extraordinario espacio dedicado a tratamientos y masajes, que os recomendamos experimentar, mientras vuestros peques se divierten jugando. ¡Planazo también para papis! Sus habitaciones familiares, la tranquilidad del paisaje y la cercanía a los senderos y espacios naturales hacen que sea una opción especialmente recomendable para familias con niños amantes de los animales y las actividades al aire libre.
El restaurante del hotel apuesta por la cocina regional portuguesa, con platos tradicionales elaborados con productos locales que permiten conocer mejor la gastronomía del interior del país.

Además, el Hotel Parque Serra da Lousã forma parte del proyecto «Turismo con Propósito», que desarrolla la Fundación ADFP, una institución social solidaria sin ánimo de lucro y que brinda apoyo a niños, ancianos, personas con discapacidades físicas y mentales, madres solteras, víctimas de violencia doméstica o personas sin hogar y refugiados. También el Parque Biológico forma parte de este magnífico proyecto, fomentando la empleabilidad y realizando una fantástica labor social.
El Haven Natura Hotel & Villas es ideal para familias con niños y ofrece una combinación perfecta de comodidad, naturaleza y descanso. Sus habitaciones y villas familiares proporcionan espacio suficiente para viajar con niños, mientras que el entorno invita a relajarse tras una intensa jornada turística.

Su ubicación resulta estratégica para visitar tanto Batalha como Lourinhã, por lo que fue una excelente base para explorar los últimos puntos de nuestro itinerario. Los espacios exteriores, el ambiente tranquilo y el contacto con la naturaleza ayudan a que toda la familia recargue energías.
Haven Natura Hotel & Villas cuenta con piscina exterior, zona de masajes, gimnasio, espacios para juegos, así como una amplia variedad de experiencias al aire libre, desde rutas de senderismo y recorridos en bicicleta. En unos días abrirán una plataforma exterior para la práctica de meditación y una pista de Pump Track. Nos encantó el hotel al completo, pero sin duda, el circuito de spa con vistas panorámicas al bosque nos pareció una delicia, perfecto para relajaros mientras contempláis la sierra.

Su zona de masajes, con una amplia variedad de tratamientos que utilizan aceites esenciales naturales, es ideal para aliviar ese cansancio de piernas y espalda después de hacer turismo por las zonas más bonitas de Centro de Portugal.
Merece también la pena su restaurante, con recetas portuguesas y productos de proximidad, todo ello con una decoración en la que predominan los tonos suaves y las líneas depuradas y que, al igual que la del resto del hotel, transmite paz y tranquilidad.

Sin duda, la región de Centro de Portugal es un destino perfecto tanto para unas vacaciones largas, como para una escapada, al encontrarse muy cerca de Madrid y tan bien comunicada. Nuestro itinerario es una propuesta de entre todas las que podéis hacer en familia en esta región y que podéis consultar en la web oficial de Centro de Portugal.