Hay libros que se leen y libros que se quedan viviendo con nosotros mucho después de cerrar la última página. Han cantado bingo (Reservoir Books), el debut narrativo de la poeta e ilustradora canaria Lana Corujo, pertenece sin duda a esta segunda categoría.
La autora construye una historia profundamente emocional que explora la infancia, la pérdida y la culpa a través de la relación entre dos hermanas unidas por juegos secretos, miedos compartidos y un vínculo tan intenso como complejo. Ambientada en una isla volcánica inspirada en los paisajes de Canarias, la novela combina realismo, memoria, tradición oral y elementos mágicos para retratar uno de los procesos más difíciles de la vida: aprender a convivir con la ausencia.
La narradora de la historia es la hermana mayor, que recuerda una infancia marcada por la complicidad con Aleja, dos años menor que ella. Ambas crecen prácticamente inseparables, refugiándose la una en la otra ante unos padres emocionalmente ausentes y un entorno familiar lleno de silencios, contradicciones y carencias afectivas.
Su juego favorito tiene como escenario El Ahorcado, un volcán que domina el paisaje de la isla y también su imaginación. Allí corren de noche, sin linternas y tomadas de la mano, siguiendo unas reglas que parecen inocentes pero que esconden ya el germen de los grandes temas de la novela: el miedo, la pérdida y la posibilidad de quedarse sola.
Lo que comienza como una evocación de la infancia va adquiriendo una intensidad creciente hasta desembocar en un acontecimiento terrible que cambiará para siempre la vida de la familia.
En Han cantado bingo uno de los mayores aciertos de Lana Corujo es su capacidad para retratar la culpa infantil. La protagonista carga durante años con el recuerdo de una discusión con su hermana pequeña en una verbena, justo antes de que ocurra una tragedia que marcará el resto de su existencia.
A partir de ese momento, la narración se convierte en una reflexión íntima sobre las consecuencias emocionales de la pérdida. ¿Cómo se sigue adelante cuando sentimos que podríamos haber evitado lo ocurrido? ¿Cómo aprende una niña a convivir con un dolor que la acompaña hasta la edad adulta?
La autora aborda estas preguntas con enorme sensibilidad, alejándose del dramatismo fácil y construyendo personajes tan vulnerables como reconocibles.
Aunque la muerte está muy presente en la novela, Han cantado bingo es también una historia de amor. Amor entre hermanas, entre generaciones y hacia los lugares que forman parte de nuestra identidad.
El duelo aparece representado desde múltiples perspectivas. Cada miembro de la familia afronta la pérdida de una manera diferente: la madre incapaz de aceptar lo sucedido, el padre refugiado en el silencio, la abuela sosteniendo la memoria familiar y la protagonista intentando encontrar una forma de seguir viviendo sin romper el vínculo con quien ya no está.
Corujo explora además la idea de que los muertos continúan acompañándonos de muchas maneras. En la novela existe un misterioso don familiar que permite mantener una conexión especial con quienes han partido, un recurso que aporta una dimensión poética y simbólica a una historia profundamente humana.
La escritora canaria impregna la novela de referencias culturales y paisajísticas vinculadas a las islas. El volcán, las leyendas populares, las historias transmitidas por las abuelas y la memoria colectiva conforman un universo literario con una identidad muy marcada.
Se percibe también la influencia de la poesía en cada página. La prosa de Lana Corujo es lírica, sugerente y llena de imágenes poderosas. Más que contar los sentimientos, los hace sentir al lector.
Los capítulos, organizados según la edad de la protagonista, reconstruyen fragmentos de una vida desde la infancia hasta los veintidós años. Este juego temporal convierte la lectura en un rompecabezas emocional que se va completando poco a poco hasta revelar toda la magnitud de la historia.
Con dos poemarios publicados y una trayectoria consolidada como ilustradora, Lana Corujo demuestra en esta primera novela una madurez literaria sorprendente. Su capacidad para hablar del dolor sin perder de vista la belleza convierte Han cantado bingo en una de esas lecturas que emocionan y conmueven a partes iguales.
La autora ha explicado en varias ocasiones que la escritura le permite expresar aquello que muchas veces resulta imposible decir en voz alta. Esa intención atraviesa toda la novela, donde los silencios tienen tanto peso como las palabras y donde los vínculos familiares aparecen retratados con una honestidad poco habitual.
En la sección de lecturas para adultos de Mamá tiene un Plan recomendamos Han cantado bingo a quienes disfrutan de las novelas intimistas, de las historias familiares y de los relatos que exploran las emociones desde una mirada delicada y poética.
Es una lectura intensa, conmovedora y llena de matices que habla de la infancia, de las heridas que nos acompañan al crecer y de cómo el amor puede sobrevivir incluso a la ausencia. Un debut narrativo brillante que confirma a Lana Corujo como una de las voces más interesantes de la literatura española contemporánea.
Han cantado bingo
Edición especial en tapa dura
Autora y diseño de portada: Lana Corujo.
Editorial: Reservoir Books.
Páginas: 184.
Género: Novela contemporánea, narrativa intimista.
Temas: Duelo, infancia, relaciones entre hermanas, familia, memoria, realismo mágico.
Recomendado para: Lectores que disfrutaron de autoras como Sara Mesa, Aixa de la Cruz o Aida González Rossi y de novelas que exploran las emociones y los vínculos familiares con profundidad y sensibilidad.
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