El Huerto de Calixto y Melibea es uno de esos rincones de Salamanca que sorprenden a cualquier visitante, pero especialmente a las familias. Situado junto a la muralla y muy cerca de la Catedral, este jardín histórico es un lugar perfecto para pasear con niños, disfrutar de la naturaleza y descubrir un pedacito de literatura al aire libre. Si estás buscando planes con niños en Salamanca, este es uno de los imprescindibles.
Aunque el Huerto está ligado a La Celestina, la famosa obra de Fernando de Rojas, no hace falta que los peques conozcan la historia para disfrutarlo. De hecho, es una oportunidad fantástica para introducirles, de forma sencilla, en la literatura clásica española. Puedes contarles algunas curiosidades como que hace siglos, este jardín era el escenario de una historia de amor. Que aquí se dice que se encontraban Calixto y Melibea o que la muralla que rodea el huerto protegía la ciudad medieval. Convertir la visita en un pequeño cuento hace que los niños se sientan parte de la aventura.
El Huerto de Calixto y Melibea es un jardín tranquilo, seguro y muy agradable para pasear en familia. Los niños pueden:
• Observar plantas, flores y árboles centenarios.
• Buscar rincones escondidos entre la vegetación.
• Asomarse (siempre con supervisión) a las vistas del río Tormes y del Puente Romano.
• Descubrir esculturas y detalles curiosos del jardín.
Uno de los grandes atractivos del Huerto son sus miradores. Desde ellos podréis contemplar el río Tormes, el Puente Romano, la ribera y sus zonas verdes o la silueta de la Catedral. Es un lugar perfecto para hacer fotos familiares y disfrutar de un momento de calma.
Huerto de Calixto y Melibea
Zonas verdes con niños
Lugar: Calle Arcediano, 20, Salamanca.
Horario: Todos los días, de 10 a 20.30h.
Precio: Gratuito.
Duración de la visita: Entre 30 minutos y 1 hora.
Edad recomendada: Todas las edades.
Consejos Mamá tiene un Plan: Al estar junto a la muralla, la Catedral y la Plaza Mayor, te recomendamos combinar esta visita con otros planes familiares en Salamanca. Es accesible con carritos. Los mejores momentos del día son por la mañana o al atardecer, cuando la luz es más bonita.
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