Burgos tiene todo lo necesario para convertirse en el destino perfecto del verano: paisajes variados y todos ellos espectaculares en los que disfrutar de una buena sesión de senderismo; pueblos llenos de historia y encanto para esa visita cultural que nos ayuda a despertarnos del letargo estival y, como no, noches que siguen permitiendo dormir fresco incluso cuando el calor aprieta en otros puntos del país y, por supuesto, zonas de baño perfectas para refrescarse durante el día.
Y es que en Burgos durante el día en verano, el sol está presente y qué mejor que refrescarse dándose un buen chapuzón. La provincia esconde rincones naturales en los que refrescarse, descansar a la sombra y darse uno de esos baños que saben a infancia, a vacaciones largas y a días tranquilos vividos sin mirar el reloj. Pozas, ríos y piscinas naturales rodeadas de paisajes que sorprenden y demuestran que aquí también es posible vivir el verano con los cinco sentidos.
Estos son cinco buenos ejemplos que seguro despertarán las ganas de buscar el bañador y poner rumbo a uno de los destinos más completos del verano. Todos ellos acompañados de un plan cultural con el que convertir cualquier día de vacaciones en una jornada memorable.
Hay chapuzones refrescantes y otros que, además, regalan un escenario difícil de olvidar. La cascada del Peñón, situada entre Pedrosa de Tobalina y La Orden, pertenece claramente al segundo grupo. El río Jerea se despliega aquí formando un impresionante frente de agua que se precipita sobre una amplia poza rodeada de vegetación. Si eres un amante de los paisajes idílicos y te encanta un salto de agua, te contamos dónde encontrar las cascadas de Burgos más espectaculares.

Junto a la cascada se extiende una zona de baño en la que refrescarse mientras se contempla uno de los paisajes más reconocibles del Valle de Tobalina. El enclave cuenta también con zonas verdes y un mirador de fácil acceso desde el que observar la caída de agua desde otra perspectiva.
Antes de que apriete el calor, el plan pasa por descubrir el Parque Natural de Montes Obarenes-San Zadornil. Cualquiera de sus senderos es una buena opción para conocer una de las zonas más verdes de la provincia.
Después, la parte cultural queda reservada para Frías, uno de los pueblos más bonitos y mejor conservados de nuestro país. Los restos de su castillo en la parte alta, las casas colgadas o su puente medieval son algunos de los puntos de interés de esta localidad pequeña, pero muy interesante. Si quieres descubrir mucho más sobre Territorio Obarenes y los planazos que hicimos en nuestro viaje en familia por este lugar, te recomendamos echar un vistazo a nuestro reportaje.
En Espinosa de los Monteros, el río Trueba crea un espacio tan agradable que, nada más llegar, solo apetece quedarse durante horas. Las piscinas naturales de La Presa combinan agua fresca, abundante vegetación que proporciona sombra y amplias zonas en las que descansar, tomar el sol o jugar en familia. Por eso se han convertido en uno de los rincones más apetecibles de Las Merindades cuando suben las temperaturas.
En este caso, la ruta recomendada es perfecta para los amantes de la bicicleta. La subida al Picón Blanco es un clásico que incluso ha protagonizado jornadas de la Vuelta Ciclista a España. Son 15 kilómetros y se alcanzan los 1.519 metros. Todo un reto para una jornada de vacaciones.
Para completar el plan, nada mejor que una visita a Espinosa de los Monteros. Su casco urbano, sus casas blasonadas y su arquitectura tradicional añaden un atractivo cultural y ayudan a convertir la jornada en una experiencia memorable. Las Merindades es un territorio burgalés maravilloso y perfecto para una escapada en cualquier época del año.
A orillas del río Nela, el parque de El Soto es uno de los rincones más agradables de Villarcayo para disfrutar del verano. Su amplia zona verde, la sombra de los árboles y la cercanía del agua crean un ambiente perfecto para pasar el día como más apetece hacerlo en esta época del año: alternando el baño con ratos de descanso sobre la hierba.

Es una opción especialmente cómoda para quienes buscan un plan sencillo y familiar, ya que permite disfrutar de la naturaleza sin alejarse demasiado del casco urbano ni tener que enfrentarse a rutas largas o complejas.
Pero, para quienes sí quieren enfrentarse a una ruta antes o después del chapuzón, solo hay que recordar que estamos en las Merindades, una de las comarcas con más encanto de la provincia de Burgos. Desde el mismo Villarcayo parte algunas de las rutas más especiales como: el sendero que te lleva por los miradores del Nela (14 km, poca dificultad y unas vistas de impresión) o el sendero PRC BU-227 conocido como Los llanos de Castilla (unos 15 km y poco desnivel). Otras rutas perfectas para hacer con niños en esta zona que nos encantan son La Senda de los Sueños y El Sendero de la Imaginación.
Sí, una playa de arena fina en Burgos. Y, además, con un ingrediente del que pocas playas de costa pueden presumir: las montañas de fondo formando un escenario privilegiado. La playa de Arija ofrece una de las imágenes más inesperadas del verano burgalés y demuestra que no hace falta acercarse a la costa para disfrutar de una auténtica jornada playera.
Situada a orillas del embalse del Ebro, cuenta con amplias zonas de baño y espacios de recreo en los que extender la toalla, tomar el sol o buscar un rincón tranquilo frente al agua.
Quienes prefieran un plan más activo también encontrarán aquí numerosas posibilidades, ya que el embalse es uno de los grandes escenarios de la provincia para practicar deportes acuáticos como el kayak o el paddle surf.

Todo ello en un paisaje que recuerda a un pequeño mar interior y convierte Arija en uno de los refugios más refrescantes de Las Merindades.
A pocos pasos de uno de los pueblos más bonitos y con más historia de la provincia, el río Arlanza regala un rincón ideal para bajar el ritmo y disfrutar de una jornada junto al agua. El Piélago, rodeado de zonas verdes y con espacios en los que descansar a la sombra, es un lugar estupendo para compartir un día en familia o con amigos sin pensar en el termómetro.
La ruta recomendada nos lleva hasta la ermita de Redonda. Un sendero que discurre, en la mayor parte, junto al río, y que son poco más de 3 kilómetros por lo que es fácil hacer el recorrido de ida y vuelta antes del deseado chapuzón. Además, al no tener mucho desnivel, es perfecta para familias completas. Y, si te apetece una senda mucho más familiar en esta misma zona, no te pierdas el Sendero de la Imaginación.

El gran atractivo de este lugar es que permite combinar naturaleza y patrimonio en una misma escapada. Después de disfrutar del entorno del río, merece la pena recorrer las calles de Covarrubias, descubrir sus casas de entramado de madera, acercarse a la colegiata de San Cosme y San Damián y terminar el día probando la gastronomía de la zona. Un plan de diez que reúne baño, cultura y buena mesa sin necesidad de recorrer muchos kilómetros.